Comunidades Cristianas Polulares de Valencia, han mostrado su solidaridad con Ofelia Vila (Secretaría de la Mujer de CC.OO) debido a estilo de respuesta recibida por parte del Arzobispado de Valencia a su solicitud de Apostasía.
La carta abierta enviada a Ofelia y la nota explicativa de la misma se presentan a continuación:
Efectivament, els successius esdeveniments al nostre país i al món, majoritàriament lamentables -guerres, atemptats, militarisme, conculcació del drets humans...- i la resposta de l'església només a temes del seu interès més econòmic que espiritual -lleis del govern com la del divorci, l'avortament, l’assignatura d'Educació per a la Ciutadania etc.- ens produeixen als cristians valencians -CCPs-una enorme tristesa. No pensem que agredir de forma permanent al govern legítim i democràtic d'Espanya, amb manifestacions al carrer, amb programes nefastos com els de la COPE o amb declaracions bel·ligerants de la CEE, ajude gens a la convivència ni al bon nom de l'església catòlica, de la que ens sentim membres. Pensem que cal dialogar, escoltar les altres opinions i ser respectuosos amb la separació de l'església i l'estat, com mana la Constitució i, per tant, no mostrar-se permanentment bel·ligerants amb les decisions del Parlament espanyol: el nacionalcatolicisme ha passat a la història i els cristians -la jerarquia en aquest cas- no som ningú per imposar a la societat el nostre model de vida.
Ara mateix ens interpel·la fortament i ens entristeix la “resposta” que , des de l’arquebisbat, es dóna a la petició d’una catòlica d’apostatar de la “seua” fe –millor, de com l’administren alguns dels nostres pastors, inclòs Dn. Agustín Garcia-. I és que, en lloc de respectar la decisió d’Ofelia i, si de cas, demanar perdó per no estar al nivell del testimoni de Jesús enmig del món, hem sabut que se li fa arribar un discurs del Sant Pare i una estampa del nou cardenal...Insòlit.
Per això els cristians valencians de les CCPs ens solidaritzem amb Ofelia i lamentem l’escassa sensibilitat, l’absència de caritat i la falta greu de coherència de l’arquebisbat.
València, gener de 2007
CCPs
¡Querida Ofelia!:
Puede que te sorprenda, pero estamos casi seguros de que entenderás, que nosotros, cristianos de base, nos dirijamos a ti para solidarizarnos contigo en tu deseo de que se te reconozca el derecho a apostatar. Nos parece impresentable y horrible el comportamiento irrespetuoso de la jerarquía de la iglesia de Valencia hacia ti, en relación a tu demanda de ser borrada de una institución a la que, con todo derecho, no deseas pertenecer. Pero sinceramente, no nos sorprende. Está en la línea nacional-catolica de bendecirlo todo, bautizar a todos -incluso confesarlos a todos antes de ser ejecutados- sea cual sea su voluntad, y aún en contra de ella.
¡Amiga Ofelia! queremos hacerte llegar nuestro apoyo, manifestarte que compartimos tu indignación por el trato que recibes de la jerarquía eclesiástica valenciana. Como seguidores que intentamos ser de Jesús, nos preocupa mucho y no podemos quedarnos callados cuando quienes, en principio deberían anunciarlo y representarlo en primer lugar, muestran tan poco respeto por la libertad de la persona. Coincidiendo con la mejor tradición creyente, entendemos que el mensaje cristiano primigenio y original, el que nace de la vivencia profunda de Jesús, es la afirmación de la dignidad de toda persona, incluso y sobretodo de las sufrientes y desgarradas, despreciadas y excluidas, víctimas del sistema económico-político-religioso dominante.
Esta actitud que adoptan contigo, Ofelia, es ideológica, que no de fe. Está en contradicción flagrante con el mensaje de Jesús, y con la interpretación universal más reciente de su mensaje, hecha por el concilio Vaticano II, que proclamó, hace ya 50 años, la autonomía de la realidad del mundo respecto a nuestra propia fe. Nos duele que lo que hacen contigo pretendan amagarlo como celo pastoral, cuando es todo lo contrario, defensa –consciente o inconciente- del propio status social y económico. Y nos preocupa tanto más cuanto que la tónica de las actuaciones y manifestaciones de gran parte de la jerarquía en estos últimos tiempos, consiste en deslegitimar todo lo que no se adecua a su pensamiento dogmático en temas tales como: el modelo de familia, supuestamente propio, que se pretende único y excluyente; la asignatura de educación para la ciudadanía -cuyo principal objetivo es promover una sociedad libre, tolerante y justa en la que podamos convivir pacíficamente la diversidad- a la que denigran y cortapisan; una moral sexual determinada, pretendidamente cristiana, en base a la que se oponen a los programas de salud sexual y reproductiva, dificultando a muchas mujeres y sus parejas el derecho a decidir tener o no descendencia, o cómo y cuándo tenerla; la oposición sistemática a la investigación médica en la que tienen depositada su esperanza muchas personas que sufren graves enfermedades; la deslegitimación de una ley del aborto que regule y humanice situaciones siempre dolorosas.
Estamos convencidos, muchos de los que nos alienta el espíritu de Jesús, que su apuesta radical por las mujeres y los hombres frente a los poderes fácticos, puede hacer un aporte sustancial para afrontar humanamente estos temas tantas veces dolorosos y también las graves lacras que desgarran nuestro mundo, como son hambre, pobreza, guerras, atentados, militarismo, conculcación de los derechos humanos….Pero igualmente estamos convencidos de que no se puede ni debe hacerse desde una posición prepotente que se cree autorizada a imponer sus criterios -supuestamente de fe- a los no creyentes, desde una actitud beligerante contra un gobierno y un parlamento legítimos o -como sería tu caso, Ofelia- ignorando la voluntad libre y responsable de la persona.
Por ello, porque estamos obligados a ser respetuosos con la realidad laica de nuestro mundo para mejorarlo, porque estamos convencidos de que los creyentes no somos nadie –tampoco la jerarquía- para imponer a la sociedad nuestro modelo, nos sentimos tan ofendidos como tu, Ofelia, y lo poco que podemos hacer es manifestarte nuestro sentimiento consternado respecto al arzobispado y solidario contigo. Estamos convencidos de que desde nuestros respectivos posicionamientos, en diálogo abierto y cívico, conseguiremos juntos una sociedad libre, justa y solidaria, enterrando para siempre siglos de integrismo antihumano y, por tanto, anticristiano.
Comisión Veu pùblica de Comunitats Cristianes Populars