El rechazo a la cruzada de los obispos españoles (5-febrero-2008)

Faustino Castaño, en nombre de las Comunidades de Cristianos de Base de El Bibio y La Calzada (Gijón) firma esta carta dirigida al Arzobispo de la Diócesis de Oviedo, Carlos Osoro, en la que se reivindica la libertad de los católicos para votar en conciencia el próximo 9 de marzo.

Señor arzobispo de la diócesis de Oviedo: Las comunidades de cristianos de base de Gijón se dirigen a usted en relación al posicionamiento del episcopado español ante las próximas elecciones generales. Por la prensa del día 1 de febrero supimos que la Conferencia Episcopal de nuestro país, de la que usted es miembro, sugirió a los católicos unos criterios de elección que, de hecho, significan la no votación al partido del actual Gobierno.
Puesto que los miembros de las citadas comunidades de base, al igual que todos los laicos, también somos Iglesia, nos sentimos implicados en el posicionamiento de la jerarquía de la Iglesia y con derecho a expresar nuestra opinión sobre la actuación de la citada jerarquía. No hay ninguna razón para que la comunicación fluya siempre de arriba hacia abajo. También los laicos tenemos «la obligación y el derecho» de hacer un «discernimiento moral» (punto 1 del texto de la Comisión Episcopal Permanente) y de expresarlo, y no limitarnos a decir siempre «amén».
En el citado documento no nos suena un lenguaje evangélico, potenciando actitudes de concordia y esperanza y animando a la opción política de las elecciones en positivo; suena a un lenguaje político negativo y tomando una opción partidista clara. Lamentamos que los obispos de nuestra Iglesia se sientan autorizados desde hace ya casi 4 años a proclamar cruzadas como en los siglos XII y XIII -y como en el año 1936- para ajustar cuentas con los poderes terrenales que no se sometan servilmente a ellos.
¿Cómo, por ejemplo, se podrían fundar estas posiciones sobre el no diálogo con ETA (8) en el Evangelio o en la pretendida «naturaleza del ser humano» (6), «denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo», (5) a lo cual pretenden ustedes que «se atengan» los gobernantes (5)? ¿Es evangélico concebir el final de un conflicto solamente en términos de destrucción del adversario, por malo que éste sea?
Por otra parte, una jerarquía eclesial que aún no aceptó los derechos humanos se muestra muy preocupada por la legalización de formas de unión familiar distintas de las del matrimonio tradicional. Los que hemos optado por la forma matrimonial que ustedes promueven no nos sentimos amenazados en absoluto por el hecho de que existan otras formas que, a fin de cuentas, sólo vienen a legalizar una forma distinta de sexualidad que en todo caso ya existía de siempre. De la misma manera, tampoco el celibato que practican ustedes -y el clero a sus órdenes (cuando lo practica)- pone en peligro la familia matrimonial.
Otro punto de ataque político por parte de ustedes al partido del Gobierno es el que se refiere a la situación legal de la práctica del aborto. Tienen ustedes toda la razón del mundo al criticar esa práctica, y estamos todos obligados a procurar que desaparezca esa lacra que ninguna mujer desearía tener que hacer. La superación de esa situación pasa por el fomento del respeto y el amor a la vida y por la solución de la problemática económico-social que tan frecuentemente genera tal práctica. Nadie espera que un simple cambio de Gobierno vaya a poner fin a los abortos. De hecho, la situación legal de esa práctica es la misma que durante los 8 años anteriores al Gobierno actual, durante los cuales ustedes guardaron oportunista silencio sobre ese tema. La cruzada, entonces, parece tener otras motivaciones distintas de las del tema del aborto.
Pero lo más indefendible del posicionamiento de los obispos es lo que se refiere a su oposición a la asignatura de la Educación para la Ciudadanía. Todo ciudadano, de cualquier país, es un sujeto con derechos y obligaciones. ¿Por qué es antidemocrático que se enseñen a los ciudadanos estudiantes los derechos y las obligaciones que tienen como ciudadanos? Eso se hace sin ninguna dificultad en varios países vecinos nuestros. Oponerse a eso es como oponerse a que se enseñe el Código de Circulación a los que han de conducir un vehículo.
Por todo lo expuesto, rechazamos la cruzada que ustedes promueven y llamamos a los católicos de este país a votar según su conciencia y su recto entender, sin dejarse guiar por la jerarquía de su Iglesia, interesada en mantener sus privilegios y su poder sobre nuestro país, que necesita librarse de la odiosa tutela a la que ustedes lo tienen sometido desde hace muchísimo tiempo.

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Me parece muy bien esta carta.  Javier