Os envío las reflexiones que los distintos grupos llevaron al encuentro de Lebrija. No sé si faltará la de algún grupo, si es así me la puede hacer llegar y la adjuntaré.
También os he adjuntado unas reflexiones de José Mª García Mauriño sobre la laicidad que me parecen muy interesantes
Un abrazo y un achuchón.
Beatriz
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Lebrija 6 de Abril de 2008
Vivimos tiempos no demasiados fáciles para el compromiso con los demás, sobre todo en lo referido a los compromisos sociales, de transformación, de justicia social.
A veces no vemos con claridad qué ámbitos debemos gastar nuestras energías, nuestros esfuerzos, nuestros lápices. A veces dejamos de profundizar en nuestros compromisos como cristianos, o pensamos que nuestros gestos y acciones sirven de bien poco. Es decir, nos falta la fe o buscamos como coartadas el ejemplo de otros cristianos o de la propia iglesia en su conjunto.
Estos momentos de dudas, de incertidumbre, encierran peligros, como el acomodarse, dejarse arrastrar por las líneas que la sociedad nos marca, el de instalarnos, de olvidar que, sin el sacapuntas, nuestras vidas dejan de tener sentidos.
Para eso estamos aquí hoy, para seguir manteniéndonos alerta, dispuestos a seguir gastándonos por los demás, dispuestos y dispuestas a seguir descubriendo y describiendo nuevos compromisos, nuevos retos nuevas ilusiones, a cuidar nuestros compromisos sociales, pero también nuestras relaciones personales, familiares y laborales en las que una actitud cristiana y alternativa ha de prevalecer. Y todo ello sin olvidar que al lápiz hay que seguir sacándole punta permanentemente, toda la vida, no en un solo gesto y de una sola vez.
Este equilibrio entre el compromiso permanente y la vida personal saludable que lo permita es difícil, pero necesario e imprescindible.
---oOo---
La lectura del texto sobre el lápiz, la goma y el sacapuntas, la entendemos como un mensaje de la disponibilidad a darnos al otro, pero nos sugirió posibles interpretaciones sobre las simbologías y queremos compartirlas con vosotros.
El ser lápiz, nos exige disponibilidad a gastarnos para hacer feliz a los demás, pero también a ser consciente, responsable, crítico e independiente,- que no es individualista ni criticón-, para tener claro en qué, como y con quién queremos y hemos de gastarnos.
Hemos de estar alerta para no ser gastados, o desgastados, en intereses que no compartimos.
La goma, simboliza la disponibilidad a gastarse borrando lo que otro haga mal; que es perdonar y dar la posibilidad de rectificar y empezar de nuevo. Una forma de resurrección.
Para hacer feliz y serlo, para poder resucitar, estamos necesitados de gomas dispuestas a gastarse en ello, pero la disponibilidad de la goma puede suponer también unos riesgos ante los que hemos de estar alerta.
El disponer de la goma para borrar las faltas, nos puede hacer cómodos e irresponsables ante la vida y gastarnos inútilmente. La goma puede borrar, también, lo que hacemos cuando no convenga al que maneja la goma. Actitudes que se dan, que conocemos y reconocemos, en la política, en la Iglesia y en la sociedad en general.
En el sacapuntas, hemos de cuidar su elección. Hay “sacapuntas”, que quieren gastaros haciéndonos escribir, lo que ellos quieren que escribamos y si no lo hacemos nos quiebran la punta. Como lápiz hemos de cuidar, mal gastarnos en garabatos; porque la meta del lápiz no ha de ser el gastarse, sino servir a quién necesite de él.
¿Qué hemos escrito en nuestra vida de lápiz?
Hemos escrito muchas páginas de proyectos, sueños y esperanzas. Hemos escrito testimonios de responsabilidad familiar, social y de fe. Hemos dibujado utopías, unas veces rectificadas y perfeccionadas con el saca puntas y la goma y otras borradas por alguna goma extraña. Hemos intentado escribir con punta firme y perfilada, aunque muchas veces no lo hayamos conseguido por que se nos haya quebrado la punta o se nos haya acabado pronto.
Nos “hemos gastado y nos gastamos”: Atendiendo a nuestra familia. En dar Catequesis. En compromisos con la Plataforma por Solidaria de Lebrija; En la recogida y compra de medicinas para los países mas empobrecidos de Centro América y varios países de África. En proyectos de apoyo a Honduras, El Salvador y Nicaragua. En el compromiso con los mas excluidos, a través de Caritas, y con ALPRED en prevención de la drogadicción. En compromisos sociales o políticos. En las tareas parroquiales de Sta. María de Jesús y Jesús de Nazaret. En proyectos de acogida y apoyo al Pueblo Saharaui… Y, por supuesto en el mantenimiento de la misma comunidad.
Es decir; compartiendo, con gente que tienen menos que nosotros, partiendo de las distintas situaciones y disponibilidad de cada miembro de la comunidad.
Nos gastamos en ello, porque a pesar de los recelos ante algunas gomas y sacapuntas, creemos en el valor y la necesidad de gastarnos para que otros crezcan. Porque creemos que el pasarnos la vida adornando un escaparate o escondidos para no gastarnos es una vida absurda. Porque creemos que el lápiz que no se gasta no sirve para nada, en cambio el que se gasta habrá facilitado la vida a quienes lo han usado y sentido la satisfacción de la utilidad. Porque el lápiz que se gasta vivirá en el recuerdo de quién lo uso, y el que no se gastó, terminará olvidado en un cajón.
¿Cuándo nos hayamos gastado que nos gustaría haber escrito?
Nos gustaría haber escrito lo que estamos escribiendo, aunque quizás con más coraje. Con palabras más claras y convincentes; con letra mas segura y dibujos más coloridos. Y sobre todo, haber escrito con más solidez y firmeza para que ninguna “goma” pudiera borrar lo escrito.
---oOo---
ORACIÓN DE UN LÁPIZ CASI GASTADO
Padre, Tú sabes que estar en un escaparate
escondido, sin sentir el calor de la mano humana,
sólo por no gastarme, no es lo mío.
Pero quiero decirte que ser lápiz no es fácil.
Andar de mano en mano y que cada cual escriba,
o pinte lo que le plazca conmigo.
Que cualquier goma se atribuya el derecho a borrarme.
Que cualquier sacapuntas se permita el hacerme virutas.
Y yo, cada vez más pequeño, más invisible …
Eso, cuando lo que “mola” es la rapidez de internet;
la elegancia de la pluma, lo práctico del bolígrafo …
Quizá antes yo fuera distinto. Antes se preguntaba:
¿Oye, tienes un lápiz?.
En cambio hoy nadie pregunta por mí,
sino que dicen: ¿oye, tienes Internet? ¿tienes un boli? …
No, no creo que sea envidia, pero me da rabia que
la goma no los borre, que se gasten y conserven la apariencia …
En cambio, a mí me borran una y otra vez.
Si me gasto, me quedo tan pequeño que,
cuando estoy entre lápices grandes, casi nadie repara en mí …
A propósito, los más grandes son los que más hablan
de que hay que gastarse, pero ellos casi siempre iguales.
¡Claro! Como no se dejan borrar, apenas si se gastan.
En cambio la goma, siempre sobre mí, tanto que,
hasta me pregunto si me borra para servirme o para gastarme.
En fin, estarás pensando que soy un “chinche”,
pero no es eso. Sólo quiero que me conozcas mejor.
que la gente sepa que ser lápiz no es ser “gili”.
Que no me gusta gastarme sin saber para qué.
Que hay papeles en lo que no me gusta pintar nada
y menos gastarme en ellos garabateando.
Que, sobre todo, no quiero gastarme salvaguardando
a la pluma, ni al boli, ni a los lápices tacaños.
Que no me gusta que me corrijan tantas gomas,
que me ningunee nadie que no seas Tú. Y que …
Bueno, quiero decirte que, en el fondo,
prefiero ser lápiz que se gasta a ser una coraza vacía.
Porque ¿de qué sirve una fachada con el interior vacío?
Gracias Padre, por haberme hecho un lápiz pensante.
---oOo---
QUIERO SER UN LÁPIZ EN TUS MANOS: SEÑOR
Tú me eliges, Señor. Entre tantos lápices, también te has fijado en mí.
Perdóname, si eso ha hecho que me sienta importante y me haya dejado llevar por mi orgullo de lápiz nuevo, grande, creyéndome más importante que la mano que me sostiene, incluso creyendo que los trazos que surgen son sólo obra mía.
A medida que voy perdiendo el brillo de “nuevo” y me voy acortando, perdido parte de mi engreimiento, puedo empezar a sentir el cariño con que tu mano me acoge y descubro que eres Tú quien va iluminando lo que he de escribir.
Ayúdame Señor a aceptar los trazos que quieres hacer a través de mí. Unas veces, cuando tengo la punta fina, surgen bellos y armoniosos; otras, cuando la tengo más gastada, salen más deformes e ilegibles. También quiero aceptar cuando se me rompe la punta y no puedo expresarme o tengo que esperar y pedir ayuda para volver a estar en condiciones de continuar con mi tarea.
Ayúdame también a aceptar cuando tenga que escribir cosas que no entienda, que me duelan, me cuesten o no me gusten.
Quiero aceptar incluso los borrones y tachaduras, porque eso significará que me doy cuenta de lo que he escrito mal y puedo rectificarlo.
Perdona las veces que me escondo y dejo que otros lápices hagan la tarea que me corresponde. En esos momentos no tengo ganas de estar a tu disposición, ni de dejarme gastar por Ti, y me dejo llevar por la pereza o la comodidad.
Gástame, Señor. Gástame hasta que me haga un lápiz tan pequeño que desaparezca entre tus manos. Entonces podré sentir tu mano envolviéndome y me sentiré mucho más cerca de Ti. Cuando prácticamente haya desaparecido a la vista de los demás, sólo entonces, podré comprender la importancia de haberme gastado en tus manos y haber contribuido a escribir una larga historia que sirva de luz a quienes estén cerca o vengan detrás de mí.
---oOo---
QUIERO SER UN LÁPIZ EN TUS MANOS: SEÑOR
Quisiéramos ser un lápiz en tus manos, padre, con el que pudieras escribir que somos agradables a tus ojos porque creemos, y así lo experimentamos, que resucitar es:
- Emplear nuestra existencia en algún proyecto en pro de un ideal que trascienda la propia vida personal, comprometiéndonos con aquellas causas que algunos y algunas llaman “perdidas”
- Encontrar el sentido a nuestra vidas en la entrega a tareas que hacen posible que la vida renazca haciendo felices a quienes están más cerca, dedicándoles nuestro tiempo con buena voluntad y alegría, sabiendo al mismo tiempo vivir nuestros propios momentos con gran intensidad.
- Mantener la esperanza y trabajar para que sea posible que, algún día, en nuestro Planeta triunfen el amor, la comprensión, la justicia y la solidaridad por encima de las guerras, el odio, el hambre y la miseria.
Todo esto creemos que es resucitar. Y conscientes de que somos personas imperfectas, además del lápiz quisiéramos, Padre, que tuvieras a mano una goma que borre todos nuestros tropiezos, de modo que, al final de la vida, no sea necesario hacer ningún acto de contrición porque sabremos que nos habrás perdonado de antemano.
---oOo---
RECUPERAR HOY LA FE EN LA RESURRECCIÓN
Estamos amenazados de muerte, más aún, la muerte se enseñorea por todas partes:
¿Cuántos muertos van ya en Irak, en Bagdad y ahora en Basora? ¿Cuántos en Palestina, en Somalia, en Colombia, en el Tibet? ¿Cuántos quedaron en las vallas de Ceuta o Melilla, o ahora en el mar, antes de llegar a Canarias?
También en nuestro país la muerte ronda en cualquier esquina: en el metro cuando vamos a una manifestación antifascista, o cuando un asesino nos dispara a bocajarro al dirigirnos a nuestro trabajo o saltamos por los aires por el coche bomba que puso junto a un cuartel. También estamos amenazados de muerte o de tortura o de expulsión si te coge la policía bajo sospecha de que eres de ETA o eres un inmigrante sin papeles.
En el tercer mundo, todos los días estamos amenazados de muerte por las inundaciones, las sequías, el SIDA, el DENGE y mil otras enfermedades. Pero también en nuestros pueblos y ciudades si eres mujer y tu pareja es un machista, si nos quedamos en paro, si nos invade el cáncer, si un desalmado nos adelanta en una curva sin visibilidad…
Sin embargo, podemos superar esa amenaza de muerte y alumbrar la vida como a diario lo hacéis tantas mujeres. Podemos terminar las guerras y sellar la Paz, aunque sea precaria, como en Sudáfrica y en el congo, entre el Chad y Somalia.
También en nuestro país es posible la Paz con ETA y que los inmigrantes rehagan su hogar entre nosotros, encuentren trabajo y abran tiendas. También es posible que entre todos, realizando una sana política, superemos la crisis económica, el paro, la precariedad, los contratos basura, la violencia contra las mujeres, los accidentes de trabajo y las hipotecas que nos asfixian… ¿por qué?
Porque ésta es nuestra condición cósmica humana. Estamos amenazados de catástrofes y de muerte, pero también regalados, colmados de vida, capaces de batir récords, romper límites, vencer pandemias, erradicar enfermedades, superar cánceres e infartos… Es cierto que la desconfianza, la envidia y odio al otro, al diferente, nos invade, pero, al mismo tiempo, somos capaces de cuidar a nuestros hijos o familiares deficientes, de adoptar niños y niñas de otros lugares, acoger inmigrantes, de crear cooperativas, escuelas y hospitales en otros países.
Somos caos y cosmos, tinieblas y luz. Somos seres para la muerte, pero también destinados para la vida. Vivir la muerte y morir la vida es lo mismo. Pero la muerte no es un ladrón que llegue al final de nuestra vida, no es algo que nos viene de fuera y sólo afecta al cuerpo: la muerte crece en todo nuestro ser desde el momento en que nacemos a la vida. La muerte también es un nacimiento. En su momento, abandonamos la matriz de nuestra madre naturaleza presente, para unirnos con la totalidad del universo. “La muerte significa- según Boff- penetrar en el corazón de la materia y de la realidad del cosmos”. Aunque la esperamos con temblor, es nuestra Hermana, como decía Francisco de Asís. “Porque la muerte es una puerta (canta Mª Helena da Silveira)/ que se abre hacia parajes desconocidos/pero imaginados. Como el amor/ que nos lleva hacia otro mundo… porque la muerte es la resurrección/ la liberación/ la comunión total/ con el amor total”.
Sobre esto se fundamenta nuestra fe. Respecto a Jesús, significa que la muerte en la cruz no fue lo último, sino que “Dios le resucitó de entre los muertos”
(Hch 2, 24; 13,30; I Cor 15), que sigue vivo, Él en personas, y que, de un modo distinto de su vida primera, continúa presente en la comunidad cristiana. Respecto de nosotros, creemos que, igual que a Jesús, primicia resucitada de los difuntos, también Dios nos resucitará. No será la revivificación de un cadáver, como a Lázaro, ni sólo resucitaremos en la memoria de quienes quedan, sino que será la total realización de las capacidades de este caos/cosmos y de cada uno de nosotros como personas-cuerpo-alma. Será la superación de todas las alienaciones que estigmatizan la existencia y la vida de todos los seres humanos, mujeres y hombres. La revelación de este “ser escondido” – nuevo Adán- que todos llevamos dentro. Nuestra Resurrección es, en Jesucristo, la “utopía” de un mundo de total plenitud divino- humana que ha encontrado ya su “lugar – su topos” (Boff)
Tere y yo pensamos que así podemos hoy recuperar la fe en la Resurrección.
---oOo---
IGLESIA-ESTADO
Dentro del panorama de la Laicidad, la separación de Iglesia-Estado, es un tema muy complicado y difícil. Solamente vamos a tratar de asomarnos un poco al problema que existe en estos momentos.
El Estado español tiene establecido con la Jerarquía de la Iglesia Católica unos Acuerdos que datan del 3 de Enero de 1979 y que sustituyen al Concordato de 1953. Estos Acuerdos tienen carácter internacional, dado que se tramitan entre dos Estados soberanos. Muchos juristas consideran estos cuatro Acuerdos presididos en un mismo bloque o sistema por el Acuerdo de 1976, de indudable carácter preconstitucional. Los Acuerdos limitan negativamente la soberanía del Estado español, pues a veces se encuentra obligado a tomar decisiones de la Iglesia que pueden ir hasta en contra de los derechos de la ciudadanía. El texto está inspirado en que la mayoría de la sociedad española es católica.
Es necesario que queden sin efecto los Acuerdos Iglesia-Estado, porque queremos un Estado que sea de verdad laico con todas sus consecuencias y una Iglesia libre de privilegios y ventajas, desligada del Estado. Las relaciones del Estado con las diferentes confesiones religiosas deben ser en todo caso respetuosas con la libertad de creencias y de conciencia, con el pluralismo religioso y con el principio de igualdad y no discriminación,
Hay que tener en cuenta el carácter constitucionalmente laico, por a-confesional, del Estado español. Por tanto, en la defensa de un Estado laico, el laicismo, es decir, su a-confesionalidad y neutralidad ante todo tipo de religiones y creencias, no tiene nada de antirreligioso Si el Estado fuera coherente con su laicismo, no debería aceoptar una presencia católica en actos de Estado, como bodas, funerales, etc.
Que el catolicismo tradicional ha perdido peso en la sociedad española no se puede adjudicar cómoda y engañosamente al Estado ni a su laicismo. En la sociedad coincidimos y trabajamos todas las personas, independientemente de nuestra ideología y religión. Allí concurrimos personas con criterios eminentemente laicos sobre las creencias y las ideologías, porque lo laico no proviene solamente del Estado sino también de la ciudadanía.
Que el Estado sea aconfesional no quiere decir que no tenga moral. La dignidad de la persona, los derechos humanos fundamentales y los valores superiores del artículo 1 de la Constitución, forman parte de ese cuerpo ético del Estado. Y, por ejemplo, el matrimonio de las personas homosexuales no hace sino desplegar, hacer más amplios, estos principios y derechos, por mucho que la Iglesia católica critique que no se atienen a su particular moralidad. Lo que ocurre, pues, es que ni el Estado español es religioso, ni católico, ni la sociedad tampoco, por mucho que se hable de mayoría católica o de las religiones de notorio arraigo.
Denunciamos fundamentalmente tres aspectos de estos Acuerdos:
1º) La Financiación de la Iglesia por el Estado:
El sistema español revisado en 2006 suprime la ayuda directa que el Estado completaba a lo recaudado por la asignación tributaria a la Jerarquía Católica, pero aumenta esta última (cuando se marca la casilla correspondiente) del 0,52% al 0,7% Se mantiene por tanto la mentalidad de que la Jerarquía de la Iglesia está lejos de autofinanciarse y sigue pidiendo al Estado que le ayude a su mantenimiento. Y lo que es más grave, al detraer ese porcentaje de los impuestos (IRPF), todos los españoles, católicos o no se ven afectados por esa disminución de ingresos en las arcas públicas. En otros países (Alemania, por ejemplo), los católicos o los luteranos pagan un impuesto extra y el Estado actúa como mero recaudador. Hay también una anulación de la exención del pago del IVA, por regulación europea pero se mantienen todavía las cuestiones relativas a las transmisiones patrimoniales.
2º) Atención religiosa a las Fuerzas Armadas:
La asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas, es en todo caso contraria a un Estado aconfesional y constitucionalmente neutral. Por Ley de 12 de julio de 1940, después de la Guerra Civil, se creó el Cuerpo Eclesiástico Castrense. Y mantiene su vigencia bajo el amparo de un Vicariato especial. Una vez más la regulación existente obliga a que se garantice el derecho a la libertad religiosa de los militares, no sólo de los militares católicos. Pero además, la contínua y reiterada simbología, ritualidad y referencias católicas en el ejército español se configura como un grave atentado a la libertad de creencias individual de sus miembros. La presencia del ejército en varios actos religiosos católicos pone en tela de juicio gravemente la neutralidad estatal.
3º) La enseñanza religiosa:
Este tema no lo vamos a desarrollar aquí porque se va a tratar en una exposición aparte.
Resumiendo:
Podemos decir que, por una parte, el Estado es a-confesional y se rige por un sistema democrático. No tiene ninguna religión oficial. No confiesa ningún credo religioso. Y la Iglesia, que no es democrática sino jerárquica, tiene que mantener relaciones sociales y políticas con el Estado. Y este es el conflicto: parece que la Jerarquía de la Iglesia aún no ha aprendido a mantener unas relaciones democráticas con el Estado. Pretende que le esté sometido en criterios políticos y morales. La Iglesia no puede imponer al Estado su particular concepción del matrimonio, de la homosexualidad y de las parejas de homosexuales, del divorcio, del aborto, de la enseñanza, de la economía, de la ciencia, etc. Son temas que pertenecen al ámbito político: el Estado legisla sobre ellos sin depender de criterios de la moral católica. El Estado legisla al margen de la Iglesia, como figura independiente de las doctrinas religiosas. Por otra parte, es difícil compaginar la falta de democracia interna en la Iglesia con una defensa externa de sus valores. La Iglesia no tiene autoridad para imponer nada al Estado. El Estado laico es el que defiende la independencia de la sociedad de toda influencia eclesiástica o religiosa.
No es la Iglesia la que es incompatible con la democracia, sino unas instituciones jurídicas y económicas que pretenden ejercer en una sociedad plural y laica el monopolio de la verdad.
Preguntas:
1.- Qué ventajas tiene para los ciudadanos y ciudadanas que exista una real separación entre Iglesia y Estado.
2.- Por qué no es propio de un Estado laico la presencia religiosa en actos públicos del Estado.
3.- Por qué no es aceptable que de los fondos públicos del Estado, recaudados por los impuestos de la ciudadanía, se detraiga una cantidad para financiar a la jerarquía de la Iglesia católica? ¿Cómo debería financiarse la jerarquía?
José María García-Mauriño
4 de Abril de 2008
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
JESUS, PROFETA LAICO
Los cristianos no somos seguidores de un líder religioso, sino que seguimos a un Profeta laico. Jesús fue un laico. Ni fue sacerdote, ni funcionario de la religión, ni nada parecido. Es más, Jesús vivió y habló de tal manera que pronto entró en conflicto con los dirigentes de la religión de su tiempo, los sacerdotes y los funcionarios del Templo, los representantes oficiales de “lo religioso” y “lo sagrado”. La gran revolución religiosa llevada a cabo por Jesús consiste en haber abierto a los seres humanos otra vía de acceso de Dios distinta a la de lo sagrado. Es decir, la vía profana de la relación con el prójimo que no pasa por la Ley. Y la relación ética vivida como servicio al prójimo y llevada hasta el sacrificio de uno mismo. Jesús abrió otra vía de acceso a Dios a través de su propia persona, aceptando pagar con su vida al combatir esa creencia de que el culto religioso de los sacerdotes tenía el monopolio de la salvación. La salvación venía de otra parte. Jesús denunció los abusos del poder religioso y del poder político.
“Jesús dejó sentado que el camino hacia Dios no pasa por el Poder, ni por el Templo, ni por el Sacerdocio, ni por la Ley. Pasa por los excluidos de la historia.” (González Faus.).
Una de las equivocaciones más peligrosas en que ha incurrido la Iglesia ha sido identificar la fe con la religión y con lo sagrado. De forma que, para obispos, clérigos y fieles incondicionales, tener fe es lo mismo que ser religioso, con una religiosidad que tiene su centro en lo sagrado, es decir, en lo separado de lo profano y lo laico. Además, “lo religioso” y “lo sagrado”, cuando se ve como lo único verdadero, es “lo privilegiado”. Es decir, lo que merece y debe tener derechos y privilegios que no están al alcance de los que practican otras religiones, los agnósticos y los ateos. Es lo que dicen ellos. Nosotros creemos que la comunidad de creyentes debe acabar con los privilegios de la Iglesia. Y esto, es importante por motivos jurídicos, sociales y políticos, pero lo es, además, por razones estrictamente teológicas. La Iglesia tiene su origen en Jesús. Y su primera preocupación ha de ser intentar vivir y hablar como vivió y habló Jesús.
Resulta significativo y extraño que siempre que los evangelios mencionan a los Sumos Sacerdotes es para presentarlos como agentes de sufrimiento y de muerte. Y en la parábola del buen samaritano, a Jesús no se le ocurrió otra cosa que presentar como modelo de humanidad solidaria a un hereje y un infiel (el samaritano), mientras que fueron precisamente los representantes oficiales de la religión los que pasan de largo ante el sufrimiento humano. El samaritano andaba mal de religión, pero tenía humanidad. Y eso es lo que destaca Jesús. En eso se centraba su gran preocupación. Para Jesús era más importante “lo humano” que “lo religioso” y “lo sagrado”. Lo humano es “lo laico”, lo común a todos. “Laico” viene del término griego “laos”, el “pueblo”. Y está claro que Jesús antepuso lo laico a lo religioso. Cuando Jesús, en la boda de Caná, convirtió el agua en vino, no utilizó un agua cualquiera, sino precisamente aquella que tenían en la casa “para las purificaciones rituales”. Es decir, Jesús convirtió el enorme y pesado ritual religioso (6 tinajas de piedra de unos 100 litros cada una) en el mejor vino, para que la fiesta, la alegría y el disfrute de la vida no se pudiera acabar. Esto es lo propio del Reino de Dios, la felicidad y la alegría para todos y todas. Jesús antepuso siempre lo humano y lo laico a lo religioso y lo sagrado.
Llama la atención el carácter tan poco “religioso”, en términos de aquella época, que Jesús atribuye al Reino-Reinado de Dios. No gira en torno al templo, ni se prescriben sacrificios o actos de culto. Tampoco existen funciones sacerdotales ni personas que actúen como intermediarias. Sin duda que Dios está muy en el centro de este mensaje que lleva su nombre. Pero es un Dios desplazado de los lugares sagrados. Ahora se encuentra en plena vorágine de la vida, sobre todo de personas y colectivos marginados: los chiquillos, los enfermos, los recaudadores, las prostitutas, los pobres, lisiados, ciegos y cojos.... Y se identifica con las tareas corrientes que hace la gente en su vida diaria: el sembrador, el pastor, la pesca, la mujer que amasa la harina o que limpia su casa... Esa identificación con el ser humano, con su felicidad, con su sufrimiento y con su marginación, permite al Reinado de Dios superar los límites culturales y religiosos en que vivió el propio Jesús. Por eso, mantiene una universalidad, una modernidad y una “laicidad” actual.
Unas preguntas a contestar por el grupo o comunidad:
1) Buscad tres textos del Evangelio en los que aparezca esa “laicidad” de Jesús.
2) ¿Por qué no se puede vivir una fe infantilizada (basada en la sumisión y la obediencia) en una sociedad laica, es decir, no sometida a los dictámenes religiosos?
3) ¿Tenéis alguna razón para creer que la Iglesia oficial se pueda identificar con el Reino de Dios? Entonces, cómo podríais formular en los términos laicos de Jesús, en qué consiste el Reino de Dios
José María García-Mauriño
Comentarios